VOCACIÓN MISIONERA

Los misioneros somos enviados con la tarea específica de anunciar a Jesucristo a aquellos que aún no lo conocen, fundar la Iglesia donde todavía no existe y proclamar a todos que el Reino de Dios ya está en medio de nosotros.

Las palabras que pronunció Jesús, en aquel su discurso de despedida: “Vayan por todo el mundo, prediquen el Evangelio a todos, bauticen…” (Marcos 16,15ss), son palabras que suenan a urgencia, pero después de casi dos mil años sólo se ha anunciado a la cuarta parte de la humanidad ese mensaje.

¿Por qué quedan tres cuartas partes de la humanidad sin conocer a Jesucristo? De continuar a ese ritmo, en la mejor de las hipótesis necesitamos 6.000 años más para evangelizar al resto de la humanidad, sin tomar en cuenta que las estadísticas actuales indican que no mantenemos el ritmo, que la evangelización procede más lentamente que el aumento de la población, que los misioneros en vez de aumentar, disminuyen. ¡Tú puedes ser Misionero de Cristo!

Nadie que crea en Cristo puede lavarse las manos en este compromiso, por eso nuestra fundadaora, la beata María Inés Teresa Arias le decía a Jesús: “Que todos te conozcan y te amen es la única recompensa que quiero”. No puede haber descanso mientras quede un solo hombre sin saber que Cristo ha venido a salvarlo, que Cristo ha venido a salvar a todos.

La vocación misionera que en este blog te propongo, es esencialmente un llamado que Dios hace al joven varón que Él quiere elegir para un servicio especial a los más pobres y marginados espiritualmente para llevarles el amor de Cristo. Es “un santo desespero” por que Cristo sea conocido y amado. El Misionero de Cristo, sostenido por el lema “Urge que Cristo reine” (1 Cor 15,25), es alguien que comprende que nadie es más pobre que quien no conoce a Jesucristo. Va, habla, actúa, inventa, se deshace. Da la vida para que todos lleguen pronto al conocimiento de la verdad y tengan vida verdadera. Nada ni nadie lo detiene en esta marcha evangelizadora, y cuando ha sembrado la fe y ha logrado construir una comunidad cristiana capaz de vivir por sí misma, lo deja todo y se marcha nuevamente. Otros hermanos más pobres lo esperan.

Cierto que todos estamos llamados a ser misioneros. Todos, dentro de nuestras posibilidades, podemos sumarnos a esta tarea grandiosa de anunciar a Jesucristo hasta los confines de la tierra, pero hay quienes, tal vez como tú, pueden dejarlo todo para seguir a Jesús más de cerca. La Iglesia actual brinda distintas posibilidades para encauzar las inquietudes misioneras de religiosos y laicos y en la Iglesia Católica el instituto de “MISIONEROS DE CRISTO PARA LA IGLESIA UNIVERSAL” te ofrece esta posibilidad.

Sigue este blog y conocerás más sobre la vocación específica de ser Misionero de Cristo.

¡Bienvenido!

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